¡Hola Semana!

Estos días, con toda la onda romántica de las redes sociales donde todos hablamos de la felicidad y de cómo ser mejores personas para hacer que nuestras vidas valgan la pena, he escuchado a muchos “influencers” decir que su día favorito es el lunes, y así como muchos, yo también me sorprendí, porque para la mayoría de nosotros, lunes es sinónimo de rutina, de madrugar, de empezar otra semana laaaarga; pues quiero contarles que hoy para mí fue diferente y prometo que fue sin planearlo, simplemente creo que me levanté con el pie correcto y la mente enfocada en lo positivo.

Hoy no cambió nada, para mí ha sido un lunes como cualquiera de mis lunes, levantarme temprano y correr con las tareas que tengo que hacer cada día, pero quise dejar de lado, los reproches, la “quejadera”, deje de renegar y pelear por cada cosa que tengo que hacer, al contrario me dediqué a disfrutar cada segundo, decidí que si el odiado Lunes no cambiaba, la que debía cambiar soy yo, así que quiero contarlos unos pequeños cambios, que han hecho de este día un Lunes favorito:

Empiezo por contarles que me levanté unos minutos más temprano (yo sé!, que para muchos esto puede ser una tortura, pero se sufre igual que levantarse 5 minuticos más tarde) y por lo tanto pude demorarme un poco más bañándome, arreglándome, y alistándome para mí día.

Me medí 3 pintas diferentes para tener la mejor elección y como es típico, terminé escogiendo la primera pinta (la que tenía en mente desde anoche), les confieso que no estaba del todo contenta a cómo me veía, como la mayoría de veces, porque estamos pensando en que no tenemos que más ponernos, pues esta vez hice que fuera diferente, porque no me miré al espejo peleando con mi reflejo, si no decidí negociar con él, como la pinta no me quedaba como me lo había imaginado decidí cambiar la camisa y los zapatos, mantuve el pantalón y la chaqueta pero no deseché al 100% la idea, no me lo van a creer, fue mucho mejor elección que la que tenía en la cabeza.

Luego decidí hacer un pequeño cambio en mi desayuno, no me demoré nada, pero lo disfruté tres veces más de lo normal, un desayuno delicioso, bien preparado y lo puse en mi plato de una forma tan linda que hasta quería tomarle foto para Instagram.

Antes de salir cambié la maleta que cargo todos los días, por un bolso que hace mucho no usaba pero que realmente me gusta y salí, sonriendo, saludando a mis vecinos, y teniendo un montón de pensamientos positivos.

Todo esto para darme cuenta de que no hay días malos, que no existen los #BlueMondays, o los odiosos lunes, simplemente existen días, que debemos amar porque nos dan oportunidades infinitas de empezar de nuevo, de vivir cosas que jamás vamos a volver a vivir, y que es nuestra decisión si queremos hacerlos increíbles o si queremos hacer como si fueran días perdidos. Te invito a que cada día sin importar si es lunes o Domingo, o Viernes o Sábado, te enamores de ti mismo y decidas consentirte, haz pequeños cambios, los que consideres que necesitas hacer, y agradece por todo lo que tienes, que es tuyo y de nadie más, y aprópiate de tus días, aprópiate de tu vida y que no haya una sola excusa, un solo pero para que tu vida no sea magnífica.

Yo empecé hoy y ¿tu?

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